18 noviembre, 2007

El problema de las experiencias extremas y la procastinación

Este post es una respuesta al post de un amigo que me hizo pensar sobre lo que lo hizo pensar, y bueno, ya sin más floro, ahí va:

1. Los más de nosotros (seres humanos) tenemos que pasar por algún tipo de experiencia extrema para poder reflexionar sobre algún efecto o sentido similar. Esta pueda ser particularmente feliz, sorprendentemente sorprendente, increiblemente increíble o cualquiera de esas o ninguna. El tema es que tiene que dejarte medio sonso y medio tendente a la catarsis.

2. En este estado, hacemos las reflexiones sobre las necesidades de trascender y evitar el sufrimiento propio y prestado. La mayoría de las veces. O, al menos, la mayoría de las veces que he escuchado reflexiones ajenas. La gran minoría esta referida a las mujeres :)

Con lo que discrepo es con esta necesidad de estas circunstancias como trigger de nuestras reflexiones. En verdad, aunque yo lo practico con más frecuencia que el resto de mis conocidos, reflexionar sobre tus actos diarios para encontrarle sentido dentro del sentido de la vida me resulta bien básico.

Ahora, viene lo de la procastinación. En esta semana, he comido un libro de economía para un examen que no aprobaré, pesimismo aparte. Le he encontrado sentido económico a la procastinación :). Aclaro que lo único que procastino profesionalmente es mi tesis -que no es poca cosa, porque puede prolongar mis estudios universitarios en un ciclo.

La procastinación sucede porque entiendes que tu tiempo utilizable en cualquier cosa -excepto lo procastinado- es más valioso que lo que tienes que hacer. Consecuentemente, no la haces, ni la harás, hasta que sea muy tarde y estés jo-di-do con el objeto de tu no-deseo.

Ahora, viene cómo se relacionan. Recién reflexionamos sobre algunos sentidos del sentido de nuestra vida cuando nos pasa algo crítico porque nuestra vida y los actos asociados y las conexiones (1) aparecen más claras, en un estado semi catártico, y (2) nuestra vida y demás toma más valor para nosotros, con lo que decidimos darle un poco de cuerda al lado central de nuestro cerebro.

Lo cual me parece una cagada. Porque, no se tú, pero yo, y de bien lejos, creo que mi tiempo en mí es más valioso que mi tiempo en ti u objeto similar. Y darse cuenta de uno mismo, no tiene TIR ni EVA (me cago en todas las zonas erróneas, dicho sea de paso), pero tiene valor. Y si no lo puedes descubrir por ti mismo, no creo que lo cambie hoy, procastinador.

Saludos,

21 octubre, 2007

Líneas y puntos

Este blog continuará la saga iniciada en blog.pucp.edu.pe/dito.

Como ya puse arriba en la barra típicamente azulona, trata sobre las condiciones que nos hacen "conectar puntos" (de la anglofrase "connecting dots"). Y me parece apropiado porque (1) los blogs me suenan mucho mucho egocéntricos, y este tendrá mis reflexiones, he incluso algunas prestadas, de los qué sucede después de y (2) el otro nombre posible, puntos y líneas, ya se lo llevaron.

Voilá.

Etiquetas: